22 de abril de 2018

Por: Clemente Haro Montalvo


Es indudable que la paz es un bien inestimable y un derecho de todo ser humano.

Durante casi cuatro siglos, el mundo se ha visto envuelto en confrontaciones bélicas de trascendencia y de consecuencias dolorosas. La Primera Guerra Mundial se produjo en el año 1914 y transcurrió durante cuatro años, en que los hombres se mataban unos a otros. El presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson concibió la idea de crear un organismo que velara por la paz universal. Es así que surgió la liga de las naciones, la cual terminó siendo un deseo fallido de los pueblos que anhelaban la paz.

En el Ecuador, como en estos momentos, estamos atravesando por un periodo de grave repercusión bélica, cuando los organismos narcoguerrilleros que se han desprendido de las FARC constituyeron frentes de guerra, que partiendo del conflicto colombiano, asecha al Ecuador, tanto que han producido siete muertes de personas inocentes y tres luego de un secuestro que estaba siendo negociado, aunque las víctimas parece que yacían en paz después de haber sido asesinadas por lo grupos narcoguerrilleros.

El periodo presidencial que ha iniciado Lenín Moreno ha querido ser considerado por dos razones fundamentales, la una la honestidad y la otra, la paz. Pero una cosa son los deseos plausibles y otra muy diferente, y hasta trágica, cuando no se encuentran caminos auténticos por los que se puedan transitar sin problemas de carácter bélico.

El Ecuador, que ha mantenido un proceso conflictivo de fronteras con el Perú, llegó a suscribir un acuerdo por el cual en busca de la paz, hizo la sesión de la mitad de su territorio. Sin embargo, el fin propuesto no se ha conseguido, porque hemos empezado a afrontar un conflicto que no sabemos todavía cuánto durará y cuánta sangre derramará.

Terminemos recordando unos versos que se escribieron en España cuando las tropas napoleónicas invadieron su territorio. Esos versos decían, “Cuando en nuestra tierra pasos extraños se oyeron, hasta las tumbas se abrieron, gritando: ¡Venganza y guerra!”.